por schatzi el Vie 28 Mar , 2008 12:32 am
Crecà escuchando de mi padre que la vida era una mierda, que vivir era sufrir; la vida según él era una sucesión constante de hechos injustos, dolorosos, contra los cuales uno no podÃa hacer nada. Me enseñó desde muy pequeña a sentir el dolor de los pobres, de los ignorantes, de los enfermos, de los buenos; gentes, todas ellas, que se encontraban a merced de sus semejantes, más poderosos y con más medios, e incluso a merced de la misma Naturaleza, que con sus leyes irremediables convertÃa las vidas de estas pobres gentes en tragedias de las cuales no tenÃan medio de escapar. Cuando tenÃa aproximadamente un año y medio tuve que mudarme a una habitación yo sola pues mi cuna la pasó a ocupar mi hermano recién nacido; yo pasaba mucho miedo en la oscuridad de mi habitación, por lo que dormÃa con la luz encendida. Un dÃa entró en la habitación y me explicó que en el mundo habÃa millones de niños que se morÃan de hambre porque sus familias no tenÃan dinero para alimentarles, niños que se veÃan obligados a trabajar para contribuir a la economÃa familiar, niños que no tenÃan un techo donde cobijarse ni una cama para dormir... ¿Era justo que yo por capricho realizara un despilfarro tan grande cuando habÃa niños cuyas vidas eran tan miserables? Aquella fue la primera noche en que yo dormà con la luz apagada, tragándome el miedo y las lágrimas y sintiendo en mi pequeño cuerpo todo el dolor del mundo como una losa terrible. Más adelante, cuando fui mayor, escuché siempre de su boca que el mundo caminaba sin cesar hacia el cataclismo más horroroso, guerras, escasez, hambre, crisis, injusticias cada vez mayores, fueron el tema de sus discursos dÃa tras dÃa. Siempre acababa lamentándose de la equivocación de traer hijos a este mundo, hijos condenados sin remisión a sufrir toda clase de calamidades en su vida.
Gracias a Dios, cuando llegó el momento y me enconté embarazada, a los 23 años y enferma de anorexia, a pesar de todo lo que siempre habÃa escuchado , decidà continuar adelante con mi embarazo y tener a mi hijo. Seguramente si me hubiera planteado todas las cosas que aquà habéis comentado no hubiera tenido a ese niño; reconozco que yo no estaba muy segura de querer tenerlo, pues no veÃa más que inconvenientes en torno al tema. En ese momento yo estaba ingresada en una clÃnica psiquiátrica, y el psiquiatra que la dirigÃa, ante mi duda respecto al tema me dijo: "si decides no tenerlo, yo puedo ayudarte, pero antes quiero que sepas dos cosas; la primera, que no es legal( hace dieciséis años de esto y entonces la ley del aborto era más restrictiva), y la segunda que mi opinión personal es que deberÃas tenerlo, pues yo creo que te vendrÃa bien. Le hice caso, y creo que mi vida empezó a cambiar desde ese mismo momento. Reconozco que en aquel entonces yo era muy joven e inexperta, y seguramente en esos años hice muchÃsimas cosas mal como madre. Cuando llegó un momento en que mi hijo ya tuvo una edad en que empezaba a darse cuenta de las cosas, se me planteó el problema que suponÃa mi enfermedad: ¿qué explicaciones se pueden dar acerca de comportamientos que sin duda mi hijo ya advertirÃa como extraños? En esos momentos yo visitaba periódicamente a una psicóloga a la que le planteé la cuestión; su respuesta fue que hablara con mi hijo y le explicara mi problema. A mà me resultaba difÃcil y dudaba de que a un niño tan pequeño se le pudiera hablar de ello y lo entendiera, pero ella me dijo que los niños lo entienden, a su manera, pero lo entienden. Lo hice asÃ, y mi hijo ha sido consciente desde siempre de que su mamá tenÃa una enfermedad, pero que ello no le impedÃa amarle con todo su corazón, disfrutar cada segundo que pasaba con él y sentirse enormemente dichosa por ese hijo que para ella un precioso regalo que la hacÃa enormemente feliz. Ahora tiene 16 años, tiene sus propios problemas con los que batallar- algunos de los cuales en momentos puntuales de su vida le han sumido en crisis muy profundas de las que se ha recuperado para salir reforzado de la experiencia- y se van manifestando ya en él esos nudos de los que habláis a diario; pero, en el fondo, es un ser humano con ansias por crecer, por desarrollarse, por hacer de este mundo un lugar mejor para él y para el resto de sus semejantes... Mi madre siempre me advirtió: ten cuidado, que no le pase lo que te pasó a tÃ; no le hables de esas cosas, ten cuidado con lo que haces, vas a meter la pata como la metimos nosotros y mira todo el daño que según tú te hemos hecho. Reconozco que me aterraba la idea, ¡con todo lo que yo habÃa sufrido por esa causa!. Pero yo le decÃa siempre que, si llegado el momento a causa mÃa mi hijo tenÃa problemas, lo único que tenÃa claro era que ahà estarÃa yo para ayudarle en lo que hiciera falta, para apoyarle, para brindarle todo mi amor... Porque yo quiero que mis hijos entiendan que no soy perfecta, que me puedo equivocar y mucho, pero que todo lo que hago por ellos lo hago con el amor más grande que jamás habÃa experimentado, y que ellos son para mà la mayor alegrÃa y felicidad. La maternidad me ha abierto las puertas del AMOR con mayúsculas, del amor más puro, del amor que te hace querer lo mejor para el ser que amas, aunque eso suponga de tu parte enfrentarte a los mayores inconvenientes, a las pruebas más duras...; ningún esfuerzo es demasiado cuando se trata de buscar lo mejor para ellos, lo más conveniente. Y en esa lucha por encontrar su felicidad, venciendo mis demonios, mis neurosis de fracaso, mis angustias, impulsada por ese amor que te da fuerza cuando crees que no eres capaz de superar la prueba, voy encontrando mi propia felicidad...
En cuanto a mi padre..., sin duda alguna le tengo que agradecer el que, con su temprano e implacable afán por hacerme consciente de esas realidades tan duras, me haya hecho mucho mejor persona, más consciente de este mundo que vivimos y mucho más interesada en luchar por conseguir cambiarlo. Y de paso, hacer que mis hijos también lo sientan como algo fundamental en sus vidas.
Amar no es querer evitar el sufrimiento a los demás, sino estar ahÃ, acompañar, cuando llegue el momento. PORQUE TE QUIERO NO TE EVITO EL DOLOR, TE ACOMPAÑO EN ÉL Y TE AYUDO A TRASCENDERLO.
Lo que más daño me hizo a mi de mis padres no han sido los problemas, o los nudos, o como lo queráis llamar, que en su momento me hayan podido trasmitir, sino el hecho incontestable de que, cuando llegó el momento, miraron para otro lado, no estuvieron ahÃ, no me apoyaron... Si yo hubiera sentido su apoyo, su cariño, seguramente el dolor hubiera sido mucho más llevadero. Pero ellos no estaban preparados para eso... Sobre mi propio dolor, lo doy por bien empleado; no cambiarÃa, a dÃa de hoy, ni un solo instante de mi vida, porque de todos, hasta de los más malos- y os puedo asegurar que los ha habido enormemente malos- he salido reforzada. Lo que soy hoy no serÃa posible sin todo lo demás, y llegará el dÃa en que pueda decir a mis padres:"OS QUIERO Y OS AGRADEZCO TODO LO QUE HABEIS HECHO POR MI, TANTO LO BUENO COMO LO MALO, PORQUE DE TODO HE APRENDIDO COSAS ENORMEMENTE VALIOSAS"." ESE DÃA POR FIN PODRÉ MIRARLES Y VER EN ELLOS SU SER ESENCIAL, SU INOCENCIA ORIGINAL, Y SENTIRÉ EL MISMO AMOR HERMOSO Y NUTRITIVO QUE SIENTO CUANDO MIRO A MIS QUERIDOS HIJOS, Y SERÉ LA MUJER Y LA HIJA MÃS DICHOSA DEL MUNDO, Y ESTARÉ ENCANTADA DE QUE ELLOS, UN BUEN DÃA Y SIN PENSAR MUCHO LO QUE ESTABAN HACIENDO, ME HAYAN PERMITIDO ENCARNARME EN ESTE CUERPO, EN ESTA FAMILIA Y EN ESTE INSTANTE FUGAZ DE LA ETERNIDAD".
Con este testamento por el que os pido disculpas, doy por terminada mi participación en este hilo que ha dado tanto que hablar.
P.D. Voy a terminar con unas palabras que son de mi hijo mayor, extracto de una carta que envió a XLSemanal y que fue seleccionada como la mejor de la semana:
"Porque el mundo es la noche y el dÃa, la guerra y la paz, la lluvia y el sol..., el amor y el odio. Porque no hay que ser pesimista, porque no hay que ser optimista. Porque hay que ser personas..., porque la humanidad no se aprende, es algo instintivo. Porque el lema no es luchemos por nuestra felicidad, porque no es luchemos por su felicidad. Porque el lema es luchemos por la felicidad."
"Si deseas ver la verdad, no albergues opinión alguna, a favor o en contra.
...evita las búsquedas en las que existan señales de esto y de aquello, de lo correcto y lo erróneo, o la esencia de la mente se perderá en la confusión. "SENGSTAN"